Posteado por: pasky en: 25 marzo, 2011
Me he bajado la última versión de MapSource de la página de Garmin:
MapSource software version 6.16.3
Esta descarga tiene la pega de que es una actualización y, si no tenemos previamente instalado MapSource en nuestro ordenador, nos dará el siguiente mensaje de error:
No se ha encontrado la instalación anterior de MapSource
La solución es muy sencilla. Tan sólo tendremos que crear una clave en el registro. Éste podría ser el archivo MapSouce-InstallDir.reg:
REGEDIT4
[HKEY_LOCAL_MACHINE\SOFTWARE\Garmin\Mapsource\Products]
“InstallDir”=”"
Una vez tengamos creada esa clave, lanzamos otra vez la instalación y esta vez no debería darnos ningún problema.
Posteado por: pasky en: 5 enero, 2011
Si necesitamos configurar nuestro router en un canal apropiado para que no interfiera con las redes wifi de los vecinos podemos usar varios programas.
Posteado por: pasky en: 18 noviembre, 2010
Posteado por: pasky en: 14 noviembre, 2010
Posteado por: pasky en: 11 noviembre, 2010
Posteado por: pasky en: 7 noviembre, 2010
Posteado por: pasky en: 13 junio, 2010
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces?
¿Por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?».
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede.
Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.
Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…
Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré.
Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosostros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:
No puedo y nunca podré.
Posteado por: pasky en: 20 abril, 2010
Empezaron los problemas,
se enganchó a la pena,
se aferró a la soledad.
Ya no mira las estrellas,
mira sus ojeras,
cansadas de pelear.Olvidándose de todo,
busca de algún modo,
encontrar su libertad.
El cerrojo que le aprieta,
le pone cadenas
y nunca descansa en paz.Y tu dignidad
se ha quedado esperando a que vuelvas.Que nadie calle tu verdad,
que nadie te ahogue el corazón.
Que nadie te haga más llorar,
hundiéndote en silencio.
Que nadie te obligue a morir,
cortando tu alas al volar,
que vuelvan tus ganas de vivir.En el túnel del espanto
todo se hace largo.
¿Cuando se iluminará?
Amarrado su destino,
va sin ser testigo
de su lento caminar.Tienen hambre sus latidos
pero son sumisos
y suenan a su compás.
La alegría traicionera
le cierra la puerta,
no se sienta en su sofá.Y tu dignidad
se ha quedado esperando a que vuelvas.Que nadie calle tu verdad,
que nadie te ahogue el corazón.
Que nadie te haga más llorar,
hundiéndote en silencio.
Que nadie te obligue a morir,
cortando tu alas al volar,
que vuelvan tus ganas de vivir.Que nadie calle tu verdad,
que nadie te ahogue el corazón.
Que nadie te haga más llorar,
hundiéndote en silencio.
Que nadie te obligue a morir,
cortando tu alas al volar,
que vuelvan tus ganas de vivir…
Posteado por: pasky en: 19 marzo, 2010
Por una Internet Libre, sin Censuras, sin recortes de Libertad, sin Patadas en la Puerta, sin Dictaduras, sin Sinde…
Posteado por: pasky en: 13 marzo, 2010
Escuchar esto en una sala de conciertos sería increíble.